Ministerio del Abogado en Venezuela

El ejercicio de la profesión del Derecho siempre ha dado mucho que hablar. Sin lugar a dudas, son tiempos y circunstancias difíciles para quienes nos corresponde cumplir este oficio. No obstante, advertimos una verdad incuestionable: ha cambiado la praxis del jurista, ora litigante, ora corporativo. Reconociendo las enseñanzas del famoso “Decálogo” del maestro Couture, y sin olvidar el valioso aporte del “Alma de la Toga” del reputado autor Osorio; hoy dibujamos algunos principios rectores a respetar por los miembros del Ministerio del Abogado en Venezuela

En primer orden, rechazamos la afirmación por errónea, acerca del “exceso de abogados” en el país. Lo cierto es que la ciencia del Derecho continúa exigiendo el estudio diario, la docencia, el ejercicio corporativo y en los tribunales. Por ello, debe acudirse al arte de la expresión oral, escrita y corporal. La Jurisprudencia, la Ley y la Doctrina (esto es, lo que han escrito los expertos), siempre se darán la mano.

El Ministerio del Abogado en Venezuela conforma “ciencia y arte”, aunque, en estos días, afirman, representa “más arte” que ciencia. El peligro está cuando el componente “ciencia” se ausenta en quienes, no muchos, administran e imparten justicia, o desempeñan altos cargos en la función pública en su carácter de abogados. 

Lo fundamental en cuanto al Ministerio del Abogado en Venezuela

Es fundamental para alcanzar el éxito: la capacidad para precisar la voluntad del representado. Determinar: ¿Qué persigue el cliente? ¿Qué resultados espera obtener de su abogado? Algunas veces ni el cliente lo sabe. El abogado debe patrocinar las causas que acepta como propias. Asumirá el interés ajeno como interés personal para aumentar el grado de diligencia y certeza profesional, lo que se traduce en óptimos beneficios. El objetivo es la victoria; aunque para alcanzarla, se adviertan las posibles injusticias “propias de la Ley”. 

De seguidas otros dogmas. No abandonar al poderdante, salvo que sea indigno de nosotros. La renuncia al patrocinio será la excepción; debemos substanciar el caso en procura del triunfo. El Ministerio del Abogado en Venezuela se encarga de mantener al poderdante satisfecho en el de curso de nuestras gestiones. La vocación y el sentido común jurídico aumentan con los años del ejercicio profesional. Hay que mantener “equilibrio mental” en el triunfo y en la derrota. 

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Publicado en: Diario El Universal

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